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ASOMANDO a la noche
en la terraza
de un rascacielos altísimo y amargo
pude tocar la bóveda nocturna
y en un acto de amor extraordinario
me apoderé de una celeste estrella.
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Negra estaba la noche
y yo me deslizaba
por la calle
con la estrella robada en el bolsillo.
P.Neruda
La liebre salta en Novadors
Hace 3 horas